Estados Unidos regresa al Acuerdo de París con un gran objetivo contra el cambio climático: cero emisiones para 2050

La coalición contra el cambio climático ‘America is all in’, formada por miles de líderes locales y estatales del país, mantendrá el compromiso con el Acuerdo de París y trabajará junto con el Gobierno para no solo cumplir, sino superar los objetivos climáticos actuales e impulsar un nuevo objetivo de reducir las emisiones a cero para 2050.

Estados Unidos regresa al Acuerdo de París con un gran objetivo contra el cambio climático: cero emisiones para 2050
Un activista sostiene un cartel de protesta durante una manifestación cerca de la Torre Eiffel, en París, Francia, durante la COP21, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el 12 de diciembre de 2015.AP Photo/Thibault Camus (Source: Thibault Camus)

(TELEMUNDO) - Durante cuatro años, el resto del mundo observó con frustración y e ironía cómo Estados Unidos se alejaba del Acuerdo de París, el pacto climático global al que había presionado concienzudamente a otros países para que se unieran y luego abandonó abruptamente durante la Administración de Donald Trump.

A partir de este viernes, Estados Unidos vuelve a formar parte del acuerdo, pero con mucho que hacer para cumplir con sus compromisos de reducción de emisiones y restaurar su posición en el escenario mundial.

Las emisiones estadounidenses de gases de efecto invernadero que atrapan el calor se desplomaron el año pasado debido a la pandemia de coronavirus, que puso freno a grandes industrias. A medida que la economía se recupera, las emisiones volverán a aumentar, y la Administración de Joe Biden busca una fórmula para cumplir objetivos aún más ambiciosos que los científicos dicen que son necesarios para evitar los peores efectos del calentamiento global.

Eso es especialmente importante para tratar de recuperar la credibilidad de Estados Unidos y persuadir a China, con mucho el mayor emisor del mundo, para que tome medidas más rápido.

“Tenemos que demostrar que no solo hablamos, sino que caminamos por el camino”, declaró Todd Stern, el principal negociador de Estados Unidos para la Administración de Barack Obama sobre el acuerdo climático de 2015. “Nuestra capacidad para generar impacto comenzará en casa. Todo el mundo entiende que Estados Unidos tiene que hacer un esfuerzo realmente acelerado”, añadió.

Biden firmó una orden ejecutiva que devuelvía al país al acuerdo climático solo unas pocas horas después de haber prestado juramento en los escalones del Capitolio como presidente. Se necesitan 30 días después de que un país entregue su documentación a la ONU para que su entrada entre en vigencia, un período que finaliza este viernes.

Mientras el Gobierno federal trata de mostrar seriedad en este asunto, este viernes una serie de eventos cuidadosamente coreografiados destacarán el regreso formal del país al acuerdo global.

John Kerry, político y veterano diplomático que es el nuevo enviado estadounidense para el cambio climático y miembro del Consejo de Seguridad Nacional de Biden, está a cargo de navegar hacia este cambio.

Lo hará junto al secretario general de la ONU, António Guterres, por la tarde y se unirá a la zarina del clima de Biden, Gina McCarthy, y a su enviado de la ONU para el clima, Mike Bloomberg, en un evento matutino para presentar la coalición America is all in (América va con todo, en inglés), compuesta por líderes locales y estatales y las empresas que continuaron tomando medidas ecológicas durante el Gobierno de Trump.

Con el objetivo de mostrar apoyo a los socios europeos y otros aliados, Kerry también asistirá a una sesión especial al mediodía de la Conferencia de Seguridad de Múnich y a una recepción virtual que marca el regreso de EE.UU., dirigido por una delegación de la Unión Europea y las embajadas del Reino Unido, Italia, Francia y Chile. También responderá preguntas sobre la diplomacia climática en otro evento junto a los embajadores británico e italiano.

Se espera que Biden haga hincapié en la medida de Estados Unidos cuando participe este viernes en su debut la cumbre virtual del G-7, donde también pretende promover una cumbre climática de líderes mundiales para abril, en consonancia con el enfoque del primer ministro británico, Boris Johnson, anfitrión de la reunión.

Los funcionarios involucrados en la agenda climática de la Administración Biden señalaron que el mensaje clave que EE. UU. espera enviar es que el Acuerdo de París permanece intacto, habiendo perdurado sin que otros países sigan hayan seguido la senda de Trump, una perspectiva que se temía que ocurriera.

En los próximos meses, la Administración Biden también debe desarrollar un nuevo objetivo de reducción de emisiones, conocido como Contribución Determinada a Nivel Nacional, que determinará el alcance de los ambiciosos objetivos del país durante la próxima década. Según el Acuerdo de París, los compromisos, que se revisan cada cinco años, no son vinculantes, aunque otras partes del acuerdo sí lo son.

El objetivo anterior, establecido por Obama comprometía al país a reducir las emisiones en al menos un 26% para 2025 en comparación con 2005. En los años posteriores, las emisiones han disminuido, en parte impulsadas por las medidas adoptadas durante la Administración Obama, como reducir las emisiones de las centrales eléctricas, los vehículos y otras fuentes energéticas, pero no lo suficiente.

Los primeros datos indican que el año pasado, cuando las emisiones fueron anormalmente bajas debido a la pandemia, las emisiones del país fueron un 21.5% más bajas que en 2005, según Rhodium Group, un investigador independiente. Pero en 2019, antes de que el coronavirus azotara el mundo, EE.UU. se acercó solo a la mitad de su objetivo, con emisiones un 12% por debajo de los niveles de 2005, en comparación con el objetivo del 26%.

Con la retirada de Trump del pacto, el objetivo de 2025 técnicamente se volvió discutible. La nueva meta de Biden especificará las reducciones que Estados Unidos pretende alcanzar para 2030.

“En ese sentido, estamos comenzando de nuevo”, afirmó Nat Keohane, vicepresidente del Fondo de Defensa Ambiental, un grupo de defensa sin fines de lucro.

La Administración Biden planea anunciar el nuevo objetivo en abril, cuando el presidente convoque una cumbre de líderes mundiales sobre el clima, según varios funcionarios estadounidenses. A más largo plazo, Biden se ha comprometido a que Estados Unidos alcance cero emisiones netas para 2050, mucho después de que haya dejado el cargo.

Cómo buscará Biden cumplir con esos objetivos es una gran duda. Pero es probable que tratar de alcanzarlos implique una combinación de regulaciones para promulgar límites de emisiones más estrictos en vehículos, plantas de energía e industria e incentivos para los autos eléctricos y la energía renovable.

También podriá plantear un impuesto o tarifa al carbono o un esquema de comercio de emisiones, según personas familiarizadas con las deliberaciones de la Administración Biden.

Todo eso requiere un cambio brusco de las políticas de la Aadministración Trump, que trataba deshacer las regulaciones de la era de Obama y proporcionar incentivos para el crecimiento económico al poner límites menos estrictos a la industria.

“De hecho, no hubo contribución del gobierno de Estados Unidos” durante los años de Trump, afirmó el jueves el secretario general de la ONU. Aún así, dijo, el resto de la sociedad estadounidense tomó sus medidas a pesar de Trump, posicionando a Estados Unidos para estar “completamente en camino hacia el objetivo de 2050.

Otros países también están observando de cerca para ver si EE. UU. cumplirá con sus compromisos con el Fondo Verde para el Clima, que se estableció para permitir que los países en desarrollo más pobres reduzcan las emisiones al transferir algunos de los costos a los países más ricos que históricamente han soportado la mayor parte de la culpa del cambio climático.

Estados Unidos ha aportado solo alrededor de un tercio de los 3,000 millones que prometió la Administración Obama. Kerry ha dicho que la administración de Biden “cumplirá” con la cantidad prometida.

Históricamente el país ha contribuido más a las emisiones globales que cualquier otro, pero el rápido desarrollo de China lidera ahora el mundo en emisiones de gases de efecto invernadero y ha continuado construyendo centrales eléctricas de carbón, incluso cuando el presidente, Xi Jinping, se ha fijado el objetivo de reducir a cero las emisiones de China para 2060.

“No es suficiente que Estados Unidos se reincorpore al acuerdo de París. Tenemos que comenzar a reducir nuestras emisiones para poder presionar a países como China, cuyas emisiones siguen aumentando”, señaló Paul Bledsoe, asesor climático de la Administración de Bill Clinton.

En las primeras semanas de la presidencia de Biden, los más críticos con el modelo de China han expresado su preocupación de que el entusiasmo por perseguir la diplomacia climática con Pekín, una prioridad clave para Kerry, podría llevar a la Administración de Biden a ser más indulgente con el gigante asiático en otras materias, como en el comercio o los derechos.

Kerry ha prometido que otros asuntos no se verán influenciados por el bien del clima, calificándolo como un “problema crítico e independiente” que espera que Estados Unidos pueda perseguir con Pekín incluso si la relación se deteriora en otros frentes.