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Salvadoreña que vende marihuana lucha por ciudadanía de EEUU

Una salvadoreña ha apelado la decisión de una corte federal que dio la razón al gobierno...
Una salvadoreña ha apelado la decisión de una corte federal que dio la razón al gobierno estadounidense de negarle la ciudadanía debido a que la inmigrante opera una tienda de venta de marihuana.(Scott Elmquist/Style Weekly)
Publicado: 21 mar 2022, 13:26 GMT-5
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NUEVA YORK (AP) - Una salvadoreña ha apelado la decisión de una corte federal que dio la razón al gobierno estadounidense de negarle la ciudadanía debido a que la inmigrante opera una tienda de venta de marihuana.

María Elena Reimers, de 45 años, llevó su caso a la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito argumentando que la tienda de la que es dueña junto a su marido es legal en el estado de Washington. Reimers asegura que otros dueños de tiendas de venta de marihuana que son estadounidenses no tienen ningún problema pero ella, en cambio, se “siente castigada” a pesar de realizar el mismo trabajo.

Reimers cuenta con la residencia permanente.

“Pensábamos que esto (de la ciudadanía) sería algo simple y se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza”, dijo la salvadoreña.

La corte del distrito este de Washington aseguró a principios de febrero que ante la ley federal vender marihuana es ilegal y que por lo tanto los Servicios de Inmigración y Ciudadanía de Estados Unidos hicieron lo correcto al negarle a Reimers la naturalización.

Al negársela, el gobierno calificó a Reimers de “traficante ilícita de una sustancia controlada” y declaró que la salvadoreña carece “de buen carácter moral” para obtener la ciudadanía.

Tras aprobarse por primera vez en Colorado en 2012 leyes que legalizan la venta de marihuana, otros 17 estados del país, incluido Washington, adoptaron la misma legislación. Sin embargo, la ley federal considera esa venta ilegal.

Casos similares al de Reimers se han visto en las cortes antes: el año pasado un inmigrante con asilo llamado Aleksei Voronin apeló la decisión de las cortes de apoyar al gobierno después de que éste le negara la residencia permanente en Estados Unidos por haber trabajado en un centro de distribución de marihuana en California.

Reimers conoció a su marido estadounidense en El Salvador y llegó a Estados Unidos en 2004 con una visa para prometida de ciudadano estadounidense. Se casaron ese año y unos tres años después Reimers obtuvo su residencia permanente. Ambos manejaban una tienda de productos de segunda mano.

En 2014 abrieron la tienda de venta de marihuana, llamada Cannarail Station. Reimers dijo que ambos estaban ilusionados y que consideraban la oportunidad como un posible puente a una vida mejor.

Richard Reimers, marido de María Elena, dijo que más tarde se dieron cuenta de las consecuencias de tener un negocio ilegal a ojos de la ley federal, lo que suponía, por ejemplo, impedimentos para pedir préstamos a un banco.

Aún así, aseguran que no pensaron que tendrían problemas cuando Reimers solicitó la ciudadanía estadounidense en 2017 porque, aseguraron, su negocio es legal en Washington.

“No pensamos que sería un problema porque, entre otras cosas, tuve que someter huellas dactilares para obtener la licencia para la tienda, así que tienen mi información”, dijo Reimers. “Mi marido y yo nunca hemos quebrantado la ley.”

Alycia Moss, abogada de los Reimers, dijo que no se han presentado cargos criminales contra María Elena. Aún así, Reimers dijo que Moss le ha recomendado no salir de Estados Unidos por si acaso no se le permite regresar.

“Lo dejé todo atrás para seguir a mi marido a este país, para empezar una familia, para tener una vida estable, para sentirme segura, algo que no tenía donde crecí”, dijo Reimers. “Tengo familia en mi país pero no puedo ir a visitarles. Estoy estancada. No puedo ir a ningún lado”.

Si la corte de apelaciones falla en su contra Reimers dijo que podría llevar su caso a la Corte Suprema.

“Estoy muy frustrada. Tengo problemas de ansiedad porque no se cuál será mi futuro”, dijo la salvadoreña. “Vivo en incertidumbre. Podrían enviarme de vuelta a mi país. Tengo familia aquí. Tengo a mis hijos aquí. Ambos son ciudadanos”.

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