Acusaciones de abuso sexual impulsan llamados a un ajuste de cuentas en el Congreso

Publicado: 15 abr 2026, 14:26 GMT-5|Actualizado: hace 1 hora
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WASHINGTON (AP) — Dos congresistas de Estados Unidos acusados de conducta sexual inapropiada hacia miembros del personal renunciaron a sus cargos esta semana. Sin embargo, para muchas de las mujeres del Capitolio, el momento de rendición de cuentas llevaba años gestándose, y distaba mucho de ser suficiente.

El representante demócrata de California, Eric Swalwell, y su homólogo republicano de Texas, Tony Gonzales, anunciaron el lunes, con pocas horas de diferencia, que dejaban el Congreso. Sus decisiones se produjeron un día antes de que la Cámara regresara a Washington y mientras ambos enfrentaban la posibilidad de ser expulsados del organismo por sus colegas.

Fue una especie de ajuste de cuentas para el Capitolio, el más llamativo desde que las carreras de cerca de una docena de políticos varones se desplomaron en el apogeo del movimiento #MeToo. Aun así, algunas congresistas dijeron que el par de renuncias tardó demasiado y demostró lo que han afirmado desde hace tiempo: que hay que hacer más para librar al Capitolio de la depredación sexual.

“Hoy fue un punto de inflexión importante”, afirmó la representante demócrata de Nueva York, Alexandria Ocasio-Cortez. “Que ese abuso de poder nunca debería aceptarse, y, sobre todo, en un cargo público. Y por eso, creo que este es un punto importante de reinicio para la institución”.

Un grupo bipartidista de mujeres congresistas amenazó el martes con presentar resoluciones que podrían haber forzado votaciones para expulsar a Swalwell y Gonzales. Sus medidas obligaron a ambos hombres a actuar y se produjeron rápidamente después de que el San Francisco Chronicle y CNN informaran el viernes que una mujer afirmó haber sufrido una agresión sexual por parte de Swalwell.

Vista del domo del Capitolio en Capitol Hill, Washington, el lunes 13 de abril de 2026. (AP...
Vista del domo del Capitolio en Capitol Hill, Washington, el lunes 13 de abril de 2026. (AP Foto/J. Scott Applewhite)(J. Scott Applewhite | AP)

Las acusaciones iniciales contra Swalwell se remontan a 2019 y 2024; después siguieron otras denuncias de conducta inapropiada hechas por otras mujeres. El congresista ha negado haber incurrido en cualquier conducta sexual indebida, pero reconoció errores de criterio. Por su parte, Gonzales se había resistido durante meses a los llamados para que renunciara tras admitir una relación extramatrimonial en 2024 con una integrante del personal que posteriormente murió por suicidio.

“La rendición de cuentas puede ocurrir. Podemos exigirles cuentas a los hombres cuando abusan de las mujeres, y vamos a hacerlo más”, afirmó la representante Teresa Leger Fernández, quien preside el Caucus de Mujeres Demócratas.

Las reglas de la Cámara prohíben relaciones con el personal

El Código de Conducta de la Cámara prohíbe que cualquier miembro mantenga una relación sexual con integrantes de su personal.

Tras el movimiento #MeToo, la Cámara cambió sus reglas para exigir que sus miembros tomaran capacitaciones anuales sobre acoso sexual y discriminación. El organismo también aprobó legislación para acelerar el lento proceso de quejas por acoso, exigir mayor divulgación de acuerdos y obligar a los legisladores a pagar personalmente cualquier sanción que deban cubrir.

La exrepresentante demócrata de California Jackie Speier, que encabezó el movimiento de reformas en torno a la agresión sexual, dijo a The Associated Press que los problemas persisten aún después de esas reformas.

“Lo que hacemos en el Congreso es básicamente mirar hacia otro lado”, sostuvo, y añadió que ha pedido al presidente de la Cámara, Mike Johnson, y al líder demócrata de la Cámara, Hakeem Jeffries, que “realmente endurezcan las reglas y creen un entorno seguro para que estas mujeres denuncien”.

Aunque Johnson dijo que no habló con los legisladores antes de que anunciaran sus renuncias, comentó a los reporteros que el episodio se había desarrollado “de manera apropiada”.

“Esto es lo correcto para la institución”, declaró.

Cómo ha crecido la presión por la rendición de cuentas

El abuso sexual ha estado muy presente para los legisladores mientras investigan las acciones del fallecido financista Jeffrey Epstein. Algunas mujeres republicanas, en su mayoría provenientes del ala derecha de su partido, desempeñaron papeles cruciales para obligar al Congreso a abordar el tema.

La representante republicana Nancy Mace, junto con la representante Lauren Boebert y la entonces representante Marjorie Taylor Greene, rechazaron la presión que el presidente Donald Trump y Johnson ejercieron el año pasado; ellas se unieron a los demócratas y forzaron una votación sobre un proyecto de ley que ordenaba la divulgación de muchos de los expedientes del caso Epstein.

Mace, quien en 2019 compartió su propio testimonio de haber sobrevivido a una violación, ha mantenido una campaña franca en defensa de las víctimas de agresión sexual. Ella y la representante republicana Anna Paulina Luna habían pedido repetidamente la renuncia de Swalwell y Gonzales.

Mace también extendió esa exigencia al representante republicano Cory Mills, quien enfrenta una investigación ética por acusaciones de conducta sexual inapropiada y violencia contra una exnovia. Mills ha dicho que refutará las acusaciones.

Mientras tanto, Mace y Luna también piden la renuncia de la representante demócrata de Florida Sheila Cherfilus-McCormick. El Comité de Ética de la Cámara encontró evidencia de que ella violó la ley de financiamiento de campañas relacionada con un sobrepago por error de 5 millones de dólares que el estado de Florida hizo al negocio de atención médica de su familia. Ella ha dicho que no hizo nada malo.

“Limpien la casa. Expúlsenlos. Exijan cuentas hasta al último”, dijo Mace en redes sociales. “El pueblo estadounidense está mirando”.

Al mismo tiempo, la propia Mace está bajo investigación del panel de ética por acusaciones de que reclamó indebidamente reembolsos de vivienda. Ha negado haber actuado mal.

Los aliados de Swalwell enfrentan un profundo escrutinio

A medida que se acumulaban las acusaciones de abuso sexual contra Swalwell, algunos demócratas entraron en un momento de reflexión y contrición, especialmente aquellos que mantenían una relación cercana con él.

El senador de Arizona Ruben Gallego, amigo cercano de Swalwell que presidió su campaña presidencial, convocó a los reporteros a su oficina el martes para una emotiva conferencia de prensa.

“Me equivoqué. Soy humano. Confié en este hombre”, dijo Gallego, con lágrimas en los ojos.

Bajo un intenso interrogatorio de los reporteros, Gallego reconoció que había escuchado rumores de que Swalwell era “coqueto”, pero sostuvo que confiaba en él como un amigo cercano de la familia.

“Definitivamente ahora veo el mundo de una manera diferente”, expresó Gallego. “Yo, en lo personal, me voy a asegurar de tomar medidas personales y en la oficina para garantizar que ni siquiera nos acerquemos a una zona gris”.

Vigilar la conducta en el Congreso presenta desafíos

Speier, quien ingresó a la política tras trabajar primero como asistente en el Congreso y sufrió acoso por parte de un supervisor, dijo que parte del problema en el Congreso es que a los miembros se les da un amplio margen para dirigir sus oficinas. Los 535 legisladores son jefes de su propio personal, seleccionado por ellos mismos.

“Realmente no hay nadie supervisándote”, dijo Speier. “Hay una sensación de derecho adquirido que termina apoderándose de muchos de estos miembros”.

Speier, junto con el entonces representante Bradley Byrne, encabezó el esfuerzo para aprobar leyes que hicieran más fácil denunciar el acoso sexual y la discriminación, incluida la prohibición de acuerdos de confidencialidad para proteger a miembros del Congreso.

Desde que las reformas de 2018 comenzaron a exigir que la Oficina de Derechos Laborales del Lugar de Trabajo del Congreso informara sobre indemnizaciones y acuerdos relacionados con quejas formales, se han realizado ocho pagos por parte de oficinas de miembros de la Cámara, por un total de poco más de 400,000 dólares. Esos pagos cubren todo tipo de violaciones de derechos laborales, no solo acoso sexual, y las violaciones podrían haber sido cometidas por otros empleados del Congreso en la oficina.

Speier dijo que era crucial seguir facilitando que los sobrevivientes denuncien el abuso sexual.

“A menos que alguien dé un paso al frente, ya sabes, la conducta continúa”, afirmó.