El “muro inteligente” de $46,000 millones de Trump avanza en la frontera entre EE.UU. y México

Publicado: 2 jul 2026, 10:01 GMT-5|Actualizado: hace 2 horas

PHOENIX (AP) — Durante décadas, lo único que separaba a Estados Unidos de México era una cerca de alambre de púas.

Ahora, tras una enorme inyección de dinero del Congreso, el gobierno del presidente Donald Trump construye velozmente lo que ha bautizado como un “muro inteligente”, una combinación de cercas de acero de 9 metros (30 pies) de altura y una serie de tecnologías sofisticadas como sensores, cámaras y torres que permiten que la Patrulla Fronteriza vigile el territorio.

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ARCHIVO – Soldados miran el muro fronterizo cerca de un vehículo de vigilancia durante la visita del secretario de Defensa Pete Hegseth a la frontera entre Estados Unidos y México, en Sunland Park, Nuevo México, el 3 de febrero de 2025. (AP Foto/Andres Leighton, Archivo)(Andres Leighton | AP Photo/Andres Leighton)

El muro está sometido a un intenso escrutinio debido a los miles de millones de dólares que se le están destinando, en un momento en que los cruces fronterizos se encuentran en su nivel más bajo en décadas. Los críticos sostienen que Estados Unidos está militarizando la frontera al desplegar cada vez más tecnología sofisticada de vigilancia en la zona, lo que afecta a las comunidades locales.

“Estamos viendo una enorme expansión de la vigilancia y de la tecnología de vigilancia en toda la región fronteriza”, afirmó Ricky Garza, asesor de política fronteriza del grupo de defensa Southern Border Communities Coalition. “El muro, en todas sus formas, es perjudicial para las comunidades”.

Las autoridades señalan que la tecnología complementa al muro físico y libera a los agentes para realizar otras tareas.

“Es un muro inteligente. No es solo una barrera”, manifestó el comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), Rodney Scott, durante un testimonio reciente ante el Congreso. “Maximiza el uso de nuestro recurso más valioso, que son nuestros agentes”.

Se han firmado contratos para construir cientos de kilómetros del muro

El muro ha sido una prioridad máxima para el gobierno republicano de Trump desde que éste se postuló por primera vez a la presidencia.

Durante el gobierno del expresidente demócrata Joe Biden, la frontera se convirtió en un foco de tensión debido a que miles de personas intentaban cruzar al país cada día. Esas cifras empezaron a disminuir poco antes de que Trump regresara al cargo el año pasado y luego se redujeron a un nivel mínimo, ya que su ofensiva migratoria más amplia sirvió como disuasivo para posibles migrantes.

Con 46.000 millones de dólares para terminar el muro tras una inyección del Congreso para la aplicación de leyes migratorias, la CBP está firmando contratos por decenas de miles de millones de dólares para construir el muro e impulsar el proyecto emblemático del presidente.

El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, dijo recientemente que una parte preliminar del muro estará terminada “para esta misma fecha del próximo año”. Scott indicó que su agencia está levantando 10 kilómetros (6 millas) de muro por semana.

Ya se habían construido cientos de kilómetros (millas) antes de que Trump regresara al cargo. Hasta mediados de junio de 2026, la CBP ha erigido otros 119 kilómetros (74 millas) y pretende construir cientos más. No se prevé construir secciones del muro en aproximadamente 861 kilómetros (535 millas) de los cerca de 3.200 kilómetros (2.000 millas) de frontera, porque el terreno escarpado ya sirve como barrera. En su lugar se usarán sensores terrestres y torres.

La CBP también realiza labores en cientos de kilómetros (millas) de muro ya construido para añadir más tecnología, luces y caminos. A lo largo de los extensos tramos de río en Texas que marcan la frontera con México, están desplegando boyas cilíndricas de 12 a 15 pies de largo (3,7 a 4,5 metros), destinadas a impedir que migrantes o contrabandistas crucen la frontera.

Se despliega más tecnología en la frontera

La tecnología desempeña una función mayor en el esfuerzo del gobierno de Trump por dificultar los cruces ilegales a lo largo de la frontera, como parte de una transformación más amplia de la CBP en los años posteriores al 11 de septiembre de 2001 en una operación de inteligencia con una enorme red de vigilancia cuyo alcance se extiende mucho más allá de las fronteras del país, según información de The Associated Press.

Y los críticos sostienen que la tecnología fronteriza representa una amenaza.

La Southern Border Communities Coalition afirma que las tecnologías de vigilancia pueden empujar a los migrantes hacia rutas más peligrosas para evitar ser detectados.

Garza, asesor de política del grupo, advirtió que la tecnología de vigilancia vulnera los derechos de privacidad de los residentes fronterizos y que habitantes locales han encontrado sensores terrestres usados para detectar el tránsito de contrabandistas o migrantes colocados en sus propiedades sin su consentimiento.

Nayda Alvarez y sus familiares poseen tierras a lo largo del Río Grande, conocido en México como río Bravo, a unos 200 kilómetros (125 millas) tierra adentro desde el Golfo de México. Ha encontrado cámaras colocadas en los terrenos de su familia y, apenas la semana pasada, vio una torre de vigilancia a aproximadamente medio kilómetro (un cuarto de milla) río abajo de su casa.

“¿Estamos esperando una guerra o algo así?”, preguntó. “No me hace sentir más segura”.

Dave Maass, director de investigaciones de la Electronic Frontier Foundation, una organización sin fines de lucro que se centra en las libertades civiles relacionadas con la tecnología digital, dijo que la tecnología ha convertido la zona fronteriza en “un entorno hostil” para los residentes locales y para quienes intentan migrar.

La fundación ha publicado una guía sobre los distintos tipos de torres de vigilancia que se utilizan a lo largo de la frontera sur de Estados Unidos, diseñada para ayudar a los residentes locales.

Estas pueden ir desde torres fijas con tecnologías de video, infrarrojo y radar, con un alcance de aproximadamente 13 kilómetros (8 millas), hasta sistemas remotos de videovigilancia que cuentan con cámaras y un reflector fijo en la parte superior. Algunas están montadas en la parte trasera de camiones para que los agentes puedan conducirlas a distintas partes de la frontera.

Estas torres son cada vez más autónomas. Pueden escanear un área, analizar lo que ven mediante inteligencia artificial y alertar a los agentes de la Patrulla Fronteriza sobre algo sospechoso. Sus defensores dicen que esto ayuda a mantener a los agentes en el terreno en lugar de estar sentados frente a pantallas de computadora observando actividad. Pero también incrementa la toma de decisiones de la IA a lo largo de la frontera, cuando expertos han advertido sobre el potencial de sesgo u otros problemas de la tecnología.

En el gran proyecto de ley de recortes fiscales y gasto del Partido Republicano aprobado por el Congreso el verano pasado se exige que la CBP compre únicamente torres autónomas, y el departamento está desplegando 95 adicionales.

Bajo tierra, hay cables de fibra óptica que pueden detectar movimiento, capturando datos que luego también son analizados por IA.

“Seguimos el contorno del terreno. Pasamos por los árboles. Bajamos a las riberas del río. Podemos ir absolutamente a todas partes”, explicó Magnus McEwen-King, director ejecutivo de Sintela, que tiene un contrato con la CBP para instalar los cables. McEwen-King habló en una exposición reciente de seguridad fronteriza en Phoenix, donde se exhibió parte de la tecnología.

La CBP también utiliza sensores terrestres y cámaras de sendero para detectar rutas de contrabando.

Preocupaciones por el costo y los planes futuros

El grupo de vigilancia no partidista Taxpayers for Common Sense ha cuestionado las enormes sumas de dinero destinadas a la construcción del muro y si los contribuyentes reciben un valor acorde a lo que pagan.

En 2011, en el mandato del presidente demócrata Barack Obama, la secretaria de Seguridad Nacional Janet Napolitano canceló un proyecto para construir un “muro virtual” de tecnología integrada como radares, sensores y cámaras a lo largo de toda la frontera, después de que se excediera el presupuesto, enfrentara fallas tecnológicas y se retrasara.

Josh Sewell, director de investigación y política de Taxpayers for Common Sense, dijo que a la organización le gustaría ver una “evaluación más sólida” de las tecnologías que se utilizan para evitar escenarios similares. También criticó al gobierno de Trump por la falta de supervisión sobre cómo se gasta el dinero, una acusación que la CBP ha negado, citando un “mecanismo de supervisión”.

En la zona de Big Bend, en el sur de Texas, la oposición a los planes del departamento para construir el muro reunió un fuerte apoyo bipartidista, especialmente en las áreas más sensibles que atraviesan un parque estatal y nacional y una zona de vida silvestre.

La CBP ahora dice que no planea construir en esas áreas un muro de postes de 9 metros (30 pies) de altura Sus planes anunciados recientemente incluyen instalar caminos de patrullaje y algunas barreras diseñadas para detener automóviles, además de usar tecnologías de detección.

Clara Benson, una de las fundadoras de la coalición No Big Bend Wall, dice que las luces brillantes en el área, diseñadas para iluminar la frontera, podrían contaminar los cielos en una región famosa por tener algunas de las mejores vistas de las estrellas. Incluso sin un muro de acero de 9 metros (30 pies) de altura atravesando el terreno, persiste la preocupación por los planes de la CBP.

“Todavía hay mucho miedo y angustia de que el plan siga siendo bastante dañino”, advirtió.